MEDIOS Y ELECCIONES EN AMÉRICA LATINA 2013 - 2015

Abstención, la ganadora


En las votaciones del 8 de noviembre la mayoría no asistió, el 70% del electorado no participó según diversas fuentes. La abstención fue reconocida por el Consejo Supremo Electoral (CSE), autoridad de la materia, pero dijo que la cifra era del 31.8%; y aseguró que dos millones 578 mil 445 personas (68.2%) participaron en las urnas. El Padrón Electoral en Nicaragua es de cuatro millones 990 mil 020 votantes, ha señalado el periodista, catedrático e investigador Alfonso Malespín, en su cuenta de Facebook; aunque para el CSE es de 3.7 millones. “No votaron 2 millones 411 mil 575 nicaragüenses. La abstención electoral ha sido una tendencia incrementada en el 2006 y el 2011” afirmó Malespín.

Arlen Cerda, de la revista Confidencial, aseguró que el 68.2% de participación anunciado por Roberto Rivas, presidente del CSE, “no da por ningún lado” y que el nivel de abstención anda más bien por el 48.3%. Cerda analiza además, que el CSE mencionó un padrón electoral pasivo y uno activo, pero que a mediados de octubre pasado Rivas se refirió a un “padrón real”, unos 3.8 millones de nicaragüenses.

La información brindada por el CSE es una paradoja con lo que se registra en fotografías y videos de los diversos medios de comunicación independientes, donde se muestra la poca asistencia a las urnas.

Todos los medios de comunicación, tradicionales y digitales, radios, prensa escrita, televisoras y redes sociales, dedicaron tiempo y espacio a las votaciones del 8 de noviembre. Estuvieron siempre a la expectativa, aun cuando desde meses atrás se había anunciado un proceso electoral anómalo, por falta de condiciones conforme estándares internacionales. La televisión y radios oficiales sonaron canciones y viñetas con propaganda del FSLN. Periodistas de medios independientes dieron seguimiento a las acciones del gobierno de Ortega, quien acumulaba puntos al estar en campaña permanente desde el 2007, cuando asumió la presidencia, y le nombraban seguro “ganador” de la contienda o fraude electoral. “En el show mediático electoral vimos partidos que de la noche a la mañana les inyectaron un chute (transfusión) de sangre, para revivirlos y así entrar en la contienda y “tranquilizar” a la opinión nacional e internacional, que aceptara que era democrático y plural el proceso, que “había participación y oposición política”” señala Tamara Morales.

En casi todo el año 2016 que duró la campaña electoral, los medios de comunicación social y las redes sociales fueron fundamentales para las y los nicas en el país, así como para quienes han migrado al exterior. A ello se unieron diversas agencias de prensa internacionales, quienes también aprovecharon el doble rol de Ortega, de presidente y candidato, para informar sistemáticamente. En octubre 2015, la agencia española EFE informó del anteproyecto de Ley de Seguridad Soberana, polémica por la discrecionalidad que daba al Ejecutivo; y porque abrió la posibilidad para que cualquier acto que no gustara al gobierno, fuese objeto de condena legal.

Confidencial publicó a finales del mismo mes el artículo “Diez peligros de una Ley de Seguridad Ciudadana”, donde el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) destaca que la ley es parte de las reformas a la seguridad y la defensa nacional; a fin de profundizar un modelo donde los cuerpos armados predominan sobre las instituciones civiles, manteniendo obediencia únicamente al Presidente de la República. Al IEEPP le preocupa la ausencia de mecanismos de control civil y el riesgo de retroceso hacia un modelo de seguridad incompatible con un régimen democrático moderno. En esta misma revista, Confidencial, el sociólogo Manuel Ortega Hegg señaló que “el contexto internacional no está de lado de Ortega, como pasó en 2011, cuando legalmente estaba impedido de correr como candidato en esas elecciones y lo hizo. Pero, además, esos comicios fueron calificadas por los observadores de irregulares y sus resultados como poco confiables”.

Por otro lado, la última reforma a la Constitución Nicaragüense que estableció la reelección indefinida y la posibilidad de elegir al presidente con mayoría de votos fue denunciada en los medios independientes locales e internacionales. Incluso lo llegaron a comparar con el último de los dictadores que hubo el país, Somoza Debayle o García. La Agencia France Prese (AFP) por su parte, tituló el seis de agosto de 2016 “Nicaragua inicia campaña electoral entre hegemonía de Ortega y llamados a abstenerse”, anunciando la “inauguración” de una campaña de un caudillo y una oposición mutilada. La inexistencia de una verdadera oposición se dio luego de dejar fuera, por dictamen de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), a la coalición que disputaba la presidencia a Ortega, candidato único del FSLN, quien nunca autorizó observación electoral internacional. Más bien les tildó de "sinvergüenzas" dadas sus críticas a elecciones precedentes.

El anuncio que la observación electoral internacional no estaría presente en las elecciones como observadores, fue un tema muy abordado y considerado preocupante a nivel internacional ocasionando reacciones de Estados Unidos. Ese país se promovió la iniciativa NicaAct que impone sanciones económicas a Nicaragua, impulsada por el congreso estadounidense. El acumulado de las situaciones descritas llevó a diversos grupos a llamar a la abstención en las votaciones, para restar legitimidad al proceso electoral.

El Grupo de los 27, compuesto por intelectuales, académicos y políticos, declaró que no había por quien votar y llamó a una resistencia pacífica expresada en la abstención. En tanto, dirigentes de la oposición excluida llamaron a no votar o a anular el voto como protesta por lo que denominaron “farsa electoral”; para garantizar la reelección de Ortega.

Los llamados se hicieron de manera directa y a través de los medios, incluso de las redes sociales. “Yo no boto mi voto”; fue el lema.

La población mostró desinterés en el proceso electoral. Encuestadoras de la región y otras de carácter nacional -e identificadas con el FSLN-, dieron siempre la victoria a Ortega, pero también informaron la poca voluntad de la ciudadanía. En algunos casos, mujeres y hombres se pronunciaban a favor de Ortega por los beneficios gubernamentales que habían recibido, sin profundizar en la procedencia de los recursos. Los medios informaron que las cinco alianzas y partidos que participaron estaban alineados con el oficialismo. Poco se conoció las ofertas de campaña, aunque algunos medios hicieron el esfuerzo por divulgarlas. Debates entre candidatos presidenciales, no se escucharon ni leyeron por ningún lado.

La campaña fue pobre y en los medios oficialistas, aburrida, agotadora y de hastío total, con un discurso monótono dedicado a la divinidad de Dios y la Virgen. Destacaban los megarrótulos actualizados cada año, con la fotografía de Daniel Ortega y Rosario Murillo, visibles en la entrada de la mayoría de municipios del país. El partido de gobierno mantuvo una campaña constante y control en los medios de comunicación televisivos, permitiendo sólo propaganda de su partido.

Los medios independientes nacionales e internacionales informaban de la campaña temas como lo poco transparentes de las elecciones, la desconfianza en el CSE, los partidos políticos zancudos. También enunciaron que por falta de recursos hubo una escasa campaña. Aunque hubo quienes como el aspirante presidencial de la Alianza por la República (Apre), Carlos Canales, culparon a los medios de no darles cobertura a sus actividades. El candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Saturnino Cerrato, también reconoció el escaso ambiente electoral. Dijo que los únicos que tenían dinero eran el FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista, “los demás estamos rascando con las uñas”, expresó.

Diversos actores políticos y sociales públicamente exigieron la presencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea y el Centro Carter, los cuales han acompañado otras votaciones de Nicaragua; y se anunció jornadas de protesta para reclamar elecciones libres y justas. En octubre, representantes de diversos grupos se reunieron en Washington con la OEA demandando a esta instancia la posibilidad de un diálogo con el gobierno de Nicaragua “No me creo para nada esa “abrumadora” y “aplastante victoria” del candidato eterno de Nicaragua que con más del 65 por ciento resultó vencedor en la contienda, expresó Morales, la periodista y bloguera nicaragüense Tamara Morales. “Siete veces ha sido candidato, y ha logrado su tercer período consecutivo y cuarto en la historia de Nicaragua. Lo logró. ¡sí!, lo logró gracias al entramado político que ha ido blindando durante todo el tiempo que ha estado en la silla presidencial, desde su cuartel general. Porque desde donde funge ni siquiera es la casa presidencial, sino que su bunker estratégico político”, agregó.

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