Sonidos del fútbol bogotano

“¡Hay que cantar…!” 12


 
 
Todo lo expuesto hasta este punto permite evidenciar que para el hincha el fútbol es mucho más que un juego. El carnaval como performance participativo permite estados de ánimo e interacciones que no produce otra situación en la vida y todo está mediado por una relación profunda con el sonido. Con lo que vibra en el estadio, con el espacio performativo que se configura a partir de la dinámica mediada por los cantos de cancha. Su identidad, sus modos de significación se configuran a partir de estas prácticas y se materializan también en ellas. “Yo creo que solamente eso que te generan esas canciones lo entiende la gente que vive el fútbol y que le gusta y le apasiona, porque esa canción transmite en realidad lo que te hace sentir el equipo”.

La relación del hincha con su equipo va más allá del apoyo a un espectáculo deportivo. “Como aprendí a amar el fútbol y a Millonarios es como alegría, amor, para siempre. Y a estar con ellos siempre así me dé rabia cuando pierdan, cuando pierdan partidos que no deberían perder pero por siempre con alegría, por eso me gusta mucho”. Por esta razón, el estudio de este performance y su relación con otro tipo de manifestaciones que, en ocasiones pasan de la violencia simbólica a actos violentos donde resultan afectadas muchas personas, debe hacerse tomando en cuenta las dinámicas que afectan estos modos de significación.

Tradicionalmente se ha criminalizado a estos grupos sociales haciendo foco en las mal llamadas ‘Barras bravas’ (Jaramillo Racines, Gómez Eslava, y Castro Lozano 2018; Bundio 2018), cuando la realidad muestra que no todos los hinchas son barras bravas y que las acciones violentas tampoco son exclusivas de estos grupos [32] cuyo perfil socioeconómico los hace blanco fácil de prejuicios de parte de los medios de comunicación y de la población en general. Los actos de violencia e intolerancia relacionados con el fútbol se explican porque vivimos en una sociedad violenta, no porque sean característicos de los hinchas. Incluso desde esta estigmatización, surgen expresiones en forma de cantos que llaman la atención sobre cómo se sienten vistos por los demás:

Que lo escuche el Gobierno, que lo escuche la gente.
Yo soy hincha de futbol, yo no soy delincuente.
Los bombos y banderas no generan violencia,
La violencia comienza por sus pactos de mierda. [33]
 
El performance participativo de la hinchada , página 12 de 13

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  1. “¡Hay que cantar…!” Julian Dario Castro Cifuentes

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