Memory and History: Transforming the Narrative of the Spanish Civil War and Francoist Repression

Protocolo de entrevistas

Las siguientes páginas son el resultado de un proceso de reflexión en torno nuestras experiencias recopilando testimonios audiovisuales de la Guerra Civil y la dictadura franquista. Como tal necesariamente representan un grado de abstracción y un metalenguaje que tratan de definir de la mejor manera posible lo que pasa en el encuentro concreto entre quién da el testimonio y quién escucha. Si alguno de los entrevistados lee estas palabras esperamos que entiendan que no se trata de diseccionar cada uno de sus gestos y sus palabras, sino justamente de romper la mirada tradicional antropológica que nos sitúa en la posición rígida de objetos o sujetos de conocimiento. No pretendemos “hablar por nadie”, por el contrario buscamos cuestionar la autoridad de quiénes sin reconocerlo se autorizan para hablar por los testigos, los supervivientes y los militantes de esa catástrofe colectiva que fue la Guerra Civil y la dictadura franquista. Convencidos, entonces, de que el anti-intelectualismo al uso es sumamente improductivo, pretendemos armarnos epistemológica y afectivamente de las mejores herramientas para poder escuchar de la mejor manera lo que otros no han podido inscribir socialmente durante demasiados años. Pretendemos más que nada ayudar a contar esta historia colectiva para que se escuche tan alto y tan claro como sea posible.

El objetivo de las entrevistas realizadas en los últimos años es crear un archivo digital con testimonios de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. La función de este archivo audiovisual es triple:

En primer lugar, el archivo trata de crear un espacio institucional seguro para que la memoria republicana pueda ser preservada para la posteridad y escuchada de manera activa. Entendemos memoria republicana en un sentido amplio como el conjunto de voces de todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la guerra y la represión franquista por defender sus ideas o simplemente por ser quiénes eran. Esta función es extremadamente importante porque en España la ley de amnistía de 1977 prohibió explícitamente la apertura de procesos legales por violaciones de derechos humanos. Asimismo, hasta la aprobación de la llamada “Ley de memoria histórica” (2007) no se crearon tampoco comisiones de verdad como en otros países ni hubo un reconocimiento explícito de las víctimas por parte del Estado español. En este sentido, este archivo trata de sumarse al proceso abierto de recuperación de la memoria histórica dándole protagonismo a las voces de los hombres y mujeres españoles cuyas voces fueron silenciadas a lo largo de más de sesenta años.

En segundo lugar, el archivo se propone recuperar la historia oral de las víctimas, testigos, sobrevivientes y militantes de la guerra civil y la dictadura para que los investigadores de este período, los estudiantes y el público en general puedan conocer estos eventos históricos desde la perspectiva de sus protagonistas. Este record oral no sólo suplementa los archivos escritos y los libros de historia, sino que se constituye como una epistemología y un discurso histórico en sí mismo y por derecho propio. Dado que los archivos de la represión franquista fueron, en muchos casos, destruidos físicamente, estas voces son la única fuente que poseemos para reconstruir ciertos episodios de la guerra civil y la dictadura y, por lo tanto, la única manera que tenemos de documentar la magnitud y la brutalidad de la represión franquista. Por otro lado, la dimensión afectiva y política de los testimonios se presenta, como se describirá más adelante en detalle, como un modo diferente de conocer la historia que no se puede descartar simplemente por “subjectivo” o “poco científico”.

El archivo añade una dimensión visual que es esencial para comprender la dimensión afectiva de estos eventos traumáticos (el lenguaje corporal, los silencios, los hiatos del discurso son todos marcas significativas de esta dimensión afectiva). Las historias que recoge este archivo --la guerra civil y la dictadura--, presuponen un fracaso de la “razón política”. Esto no significa que las dimensiones políticas del conflicto no sean importantes o que lo que sucedió durante la guerra civil y la dictadura no se pueda verbalizar, sino que la razón, el lenguaje y la política colapsan y que su colapso debe ser documentado también para entender estas historias. Este proceso es complejo y sus dimensiones no verbales son un elemento crucial para entender la historia.

Finalmente, es necesario aclarar a quién nos referimos cuando hablamos de las y los protagonistas de estas entrevistas, ¿quiénes son las personas que dan testimonio en estas historias orales? Para muchos, el sujeto de estos testimonios son las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, es decir, los sujetos del trauma histórico generado por la Guerra Civil y la represión sistemática que aconteció durante y después de la guerra. Otros enfatizan más la militancia política, el deseo de transformar la realidad social que expresan muchos de los entrevistados y entrevistadas. En cualquier caso, la respuesta a esta pregunta no es en fácil. De manera esquemática cabe decir, en primer lugar, que nuestro objetivo no es imponerle etiquetas a nadie, sino dejar que las personas que dan testimonio decidan qué contar y cómo contarlo sin imponer un marco epistemológico a priori. Por eso, pensamos que no hay un término que pueda capturar la riqueza y heterogeneidad de las historias que forman parte de este archivo. Quiénes dan testimonio, entonces, son víctimas, supervivientes, testigos y militantes, aunque ninguno de esos términos agote completamente la complejidad de las historias que relatan. Víctimas porque no se puede banalizar ni la muerte ni el sufrimiento y porque las asimetrías de poder entre el ejército franquista, dueño de la maquinaria de guerra más moderna de Europa (con el apoyo de nazis y fascistas), y las víctimas de esa violencia es insalvable. Militantes, porque no se puede reducir su experiencia a una defensa abstracta de la vida, no se puede poner entre paréntesis que lucharon por una sociedad más justa y pagaron un alto precio por ello. Sobrevivientes, porque se enfrentaron a una intimidad excesiva con la muerte y son conscientes de que “al volver de la muerte” hablan por sí mismos y por todos los que no pudieron volver de esta experiencia límite. Testigos, no sólo porque presenciaron actos de violencia y movilización política, sino porque sus historias se enfrentan a todas las dificultades epistemológicas del testimonio como género (dar testimonio implica, enfrentarse, entre otras cosas a una imposibilidad que tiene que lidiar con las relaciones de poder entre el entrevistador/a y el entrevistado/a).

Ahora bien, estos cuatro términos –víctima, militante, sobreviviente, testigo-- no forman un rompecabezas completo y sin fisuras del sujeto de la entrevista, sino que son más bien los extremos inasibles de una experiencia inconmensurable y necesariamente única e irrepetible. Es decir, si combinamos los cuatro términos aludidos no obtenemos un sujeto coherente y completo, porque se trata más bien de ejes de orientación que no agotan la experiencia del testimonio, sino que simplemente nos sitúan como entrevistadores para poder escuchar y entender mejor. Por eso, es frecuente que algunas de las personas entrevistadas hablen más desde su posición de militantes y líderes políticos, mientras que otros lo hacen como víctimas o sobrevivientes. La mayoría de las veces se dan varios de estos factores a la vez, es decir, el sujeto cambia de posición a lo largo de la entrevista, enfatiza más un aspecto que otro, o niega ser reducido a una de estas categorías. En cualquier caso y como trataremos de explicar a continuación, cada entrevista es un mundo y, por lo tanto, no hay recetas únicas a la hora de aprender a escuchar activamente.

Luis Martín-Cabrera. University of California, San Diego

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